El Tijeritas.

17/Julio/2008 por javibaca

Como veo que no se anima nadie, aquí va un post que no se si compartiremos demasiado. La razón es que en los primeros ochenta, en realidad igual que hoy día, en Sevilla teníamos los barrios populares (Rochelambert, Juan XXIII, La Oliva) y los verdaderamente marginales (los rojos, las ochosientas, el Polígano Norte). Pues más o menos por el ochenta y dos, en las ochosientas, en los verdes, en los chocolates y en los amarillos, (lease las tres mil), aparte de Pata Negra, Camarón y otros, había una estrella rutilante que llegó al alma de la mayoría de los jóvenes y jóvenas del barrio: EL TIJERITAS. Por aquella época, a mis diez años, hasta ahí llegaba mi conocimiento del medio, es decir, que si mis padres no me llevaban a casa de mis tíos, mi radio de acción era de pocos hectómetros. Y por esta razón no se que alcance tuvo la fama de nuestro héroe en los barrios populares.

Lo que si sé es que con temas como “Cambia de forma de ser”, o “Se tiene que ir”, que aunaban ritmo y sentimiento, para mí se convirtió en el predecesor único de ese otro fenómeno de gasolinera que años después vino a alegrarnos la vida: Camela.

Para mi amigo Agustín, el Tijeritas era además el paradigma de hombre hecho a sí mismo, cuyo éxito en el plano económico podía verse en detalles como que sacó por primera vez los jerseys de lana con dibujos de figuras geometricas colocadas asimétricamente, y los pantalones con pinzas, holgados, que mas tarde llevaría todo el mundo. Del éxito artístico a nadie se le ocurrió dudar, porque las bases preprogramadas del Casio PT1 llegaron a su máxima expresión en sus temas. Y si mirais el video del primer tema mencionado, os dareís cuenta de que su polifacético genio llega tambien al arte de Enrique El Cojo.

Como el mismo cuenta en su tema autobiográfico “Me lo puso Camarón”, fue el mismísimo Camarón de la Isla quien le bautizó artísticamente, aunque, penosamente, parece que los seguidores de Tijeritas no gustan en demasía de Internet, porque el Google no me ha sacado de mis dudas acerca del cómo y cuando ocurrió esto. Y tampoco he devenido en conocer si lo de Tijeritas viene porque acortaba el jipio mas de la cuenta, como decían las malas lenguas.

Al cabo de un par de años de no escuchar nada de él, salvo cuando mi amigo Agustin se venía a mi barrio (era del Conjunto 2 y yo del Conjunto 1), cargando con su cassette mono, un pedazo de SONY que se había traido su padre de Gibraltar, a ponerme su cinta original con los temas “Diki Diki” y el muy bailable “Del Sur a Cataluña”, llegó hasta nuestros oidos una terrible noticia. No solo el malagueño se habia metido desgraciadamente en las drogas, (como hubiera dicho la abuela de mi amigo Carlos, era ya un “drogaito”) sino que además habia tenido la mala suerte de palmarla por un pico adulterado, según unos, o por una “dobledosis” (como diria la susodicha), según otros.

Este hecho llenó de enorme tristeza a mas de uno en el barrio, y aunque a mi no, la verdad sea dicha, me dejó un nosequé de desasosiego existencialista que aún hoy perdura. El caso es que al poco tiempo se desmintió tamaña burrada, y, aunque rumores acerca de su muerte van y vienen en ciclos de aproximadamente un lustro, ahí lo tenemos, apadrinando a Saray Vargas, y componiendo como un jabato.

Como muestra de la versatilidad de las canciones de José Soto, aquí va un montaje que alguien ha hecho que demuestra que al juntar dos artistas geniales lo que sale siempre merece la pena.

Chicles negros y Peta-zetas

24/Abril/2008 por javibaca

¡Mamá, dame un duro! Asi comenzaban muchas tardes en los años 70 y 80. Recién duchado y con la raya perfecta en el lado izquierdo del pelo, bajabas a la calle y pedias el consabido duro al progenitor que se pusiera por delante. En ocasiones, papá se sentía pío y te endiñaba cinco duros, veinticinco pelas, que daban para bastante. Y corriendo como el hijo del viento, admirando tu propia capacidad de desplazamiento, llegabas a saltos al quiosko de Kiko. A lo mejor el hombre se llamaba Francisco, pero como tenía el mismo aspecto que el muñequito de Churruca, yo pensaba que es que le llamaban con el nombre del producto que mas salía en su negocio. En fin, te ponias a sumar, un paquete de pipas de duro, dos de kikos de dos pesetas, un peta zetas (dos duros, como se pasan), un chicle negro y lo que sobre de caramelos de nata (que sí, que como eran chiquitines la unidad era a peseta).

Claro que el chicle negro, que se llamaba en realidad Cosmos, solamente lo comprabas cuando estabas forrao, porque el sabor no era mu allá… pero es que era negro, y ese color le parecía a todo el mundo tan alejado de las golosinas que cuando salió, los primeros en comprarlo lo enseñaban antes de meterselo en la boca, en el recreo, y claro, te proponías agenciarte uno en cuanto pudieras.

Algo parecido pasaba con los Drácula, cuyo mayor mérito era que te ponían la lengua completamente roja, y principalmente servía para enseñarla (la lengua, digo).

Y el rey de la chuchería extravagente era, como no, el peta zetas, que estallaba en la boca, y mas que de una chucheria, los niños y niñas pensabamos disfrutar de la picafagia. No creo que a nadie le gustara por el sabor o la dulzura, pero ¿quién se resistia al ruido y el picor en la boca? Cuando salía un fragmento más grande que los demás, el mayor placer era pensar previamente cúan grande sería la explosión…. y alguna vez llegó a doler, os lo juro. Además la leyenda urbana dice que lo retiraron, al menos por un tiempo, porque a un niño de, pongamos, Valencia, le había estallado la cabeza por darse un bucheton de su coca cola con el peta zetas en la boca….

petazetasPedazo de chicle negro...

El “cebra tres” español: El R12

20/Abril/2008 por sebamendoza

A finales de los 70 hizo furor en TVE (la única por entonces…) una serie de acción policial que fue “leitmotiv” de nuestros juegos en el recreo del cole durante bastantes meses. Me refiero por supuesto a “Starsky y Hutch”. Via teacuerdas.com podéis consultar un breve resumen de la serie. Dejando aparte la serie en sí con sus personajes y aventuras, no puedo dejar de “revivir” el asombro que causó para más de uno (me incluyo entre ellos) el coche de Starsky (en la serie su nombre en clave era “Zebra 3″). Posteriormente, ya de mayores supimos que ese coche era un Ford modelo Torino (mas informacion aquí), y que tampoco era precisamente uno de los fords más glamurosos. Pero en aquellos tiempos donde a nuestro alrededor sólo disfrutabamos de seitas, ochoymedios, cientoveintisietes, algunos citroen y poco más, el zebra tres, la verdad sea dicha, impactaba. Impactaba todo de él: Su linea, su rayita blanca en el lateral, sus tapacubos plateados… Ahhh vaya cochazo. Claro, y yo que por entonces era un poquito novelero, pensaba, iluso de mí, que el zebra tres se vendía también en España. Y me puse a buscarlo. Hombre, igual el modelo rojo con la raya blanca no iba a encontrarlo, pero alguno pintado en otro color igual sí. Así pase bastante tiempo buscando (en mi entorno cercano o sea mi barrio) y buscando hasta que un día mi rastreo atomovilístico se vio recompensado. Si señores allí estaba… Un auténtico zebra tres, solo para mi… Pintado, eso sí, de color burdeos. La verdad que habia que fijarse bien pero sin duda ante mis ojos tenía al clon ibérico del ford Torino: El Renault 12 TL. Y es que no podía ser otro; bueno, vayamos por partes… La delantera del vehículo en cuestión no guardaba mucha similitud y el maletero era un poquito “largo” pero bueno, cabia la posibilidad de que el tal Starsky hubiera tuneado convenientemente su R12…

Revivals aparte, como siempre, y para ampliar información, les dejo la correspondiente documentación gráfica. Juzguen ustedes… Tampoco iba yo muy desencaminado ¿no?

R12 TL

parecido razonable

Auncio de compra

El autentico zebra tres...

Cuestión de gustos…

29/Marzo/2008 por sebamendoza

Momento revival importante viví hace un año más o menos cuando me topé con una botella de dos litros de mirinda. Sí, como lo oyen, M-I-R-I-N-D-A. Ese refresco de naranja legendario que tuvimos la suerte de disfrutar algunos y algunas allá por los años 70 y 80. La mirinda era por supuesto de naranja y encaja el hecho de haberme encontrado esa botella hace poco más de un año porque parece que Pepsico, compañía que aun hoy la comercializa en muchos países, tuvo el “detalle” de sacar a la calle una edición limitada hasta agotar existencias (via Interactive Digital). Vaya suerte que tuve, si señor…

De todos modos y para ser sinceros he de decir que lo de la mirinda es para mí un hecho anecdótico más que un feliz reencuentro. Nunca me han gustado mucho los refrescos de naranja, y si de pequeño me gustaba algún sabor ese era el del limón… mmmm. En esos años, y en versión limón, contábamos con los estupendos fantas, kas… y para mi la estrella… El trina de limón. El trina de limón era sin duda la primera de mis bebidas preferidas. Sin molestas burbujas que ocasionaran molestias de tipo gaseoso, y suave sabor a limón, representaba todo un toque de distinción cuando tú con 10 u 11 años podías beber ese pedazo de trina sentado en los veladores de algún bar con tus padres mientras los más “chinorris” a lo más que llegaban era a un pobre zumo de piña de marca “ni se sabe”. Cómo presumía uno, sí… Claro que uno se hace mayor y entonces ¡plaf! llega la cocacola con todo su glamour y te roba el corazón. Y una vez metido a la cocacola ¿quíen cambia eh?.

En fín, curioso momento revival el de la mirinda, que me trasladó a tiempos donde uno forjaba su personalidad a base de la ingesta de refrescos; aunque he de confesar que incluso en algún momento de confusión mental adolescente me dio por beber biterkases. ¡Uff! que enajenación.

Bueno aquí os dejo algún material grafico acerca de refrescos “revival” (gracias a todocoleccion.net)

el autentico bitterkas… No ha cambiado mucho trio calavera botella de fanta Último lanzamiento de mirindas

Mi primera equipación de fútbol “chispas”

16/Marzo/2008 por sebamendoza

Hace casi 30 años que SSMM los Reyes Magos de Oriente tuvieron a bien dejarme entre otras cosas una equipación “completa” (algodón 100%) del que a la postre sería el club de fútbol de mis amores: El Sevilla Fúbol Club. Sin duda que mi abuelo José y mi tío Germán tuvieron algo que ver en ese encargo de reyes, ya que representaban al “sector más radical” de la pasión por el sevilla f.c. que en su mayoría se compartía en toda mi familia (a excepción por supuesto de mi padre, al que siempre, sin desmerecer al sevilla, simpatizó más el Betis. Que le vamos hacer…)
Pues bien, volviendo al tema de la equipación “oficial” sevillista que nos ocupa, es importante señalar que el dorsal, no se por que razón, venía en un “kit” aparte para que fuera cosido a posteriori y que las “medias” NO ESTABAN COMPLETAS. En efecto, sólo contaban con la parte que se mostraba por fuera de la bota, y se sujetaban con una tira de tela por debajo de la planta del pie. Este último hecho era para mi desconcertante, pero bueno, nada que no solucionasen unos calcetines blancos de toda la vida.
Hasta aquí el recuerdo… El “momento revival” aparece al rememorar que el dorsal que cosieron a la espalda de mi primera camiseta del Sevilla F.C. fue el “9″, propiedad indiscutible de por entonces uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia del Sevilla: Enrique Montero. En este enlace podréis encontrar mucha más información al respecto, pero no puedo menos que recordar la clase que atesoraba ese jugador en sus botas, genuino ejemplo de lo que se ha dado en llamar la “escuela” sevillana. Las plantillas sevillistas los años setenta y primeros de los ochenta contaron con este fufbolista en sus filas y podrían haber sido más de no ser por esa desafortunada entrada de Polozi, defensa brasileño del Palmeiras, que en las semifinales del Trofeo Carranza del verano de 1981 dejo maltrecho al bueno de Montero y que quizás le privó de haber participado en el Mundial de 1982 con la selección española.
No dejéis de visitar el blog de “cositas de antonius” para más información de este gran jugador.

Por cierto, no me gustaría despedirme sin citar los miembros de esa plantilla de la temporada 1981-82 que fueron compañeros del “dueño” del dorsal de mi primera equipación de fúbol (via sevillacf.com)

ALVAREZ, ANTOÑITO, BLANCO, BUYO, CHOYA, DIOSDADO, JOAQUIN, JUAN CARLOS, JUAN JOSÉ, JUANITO, LOPEZ, MARAVER, MOISES, MONTERO, MORETE, MURUA, NIMO, PACO, PINTIHNO, RIVAS, RUDA, SAN JOSÉ, YIYI y CURRO.

Presentación

14/Marzo/2008 por sebamendoza

¿Quién no ha tenido alguna vez su particular “momento revival” acerca de algo o alguién? ¿Quién no sintió alguna vez ese placer de recordar “haciendo fuerza”, porque de no ser así no se explican algunos recuerdos?

No interpreten mal este comienzo, no soy un nostálgico. Lo que pasó pasó, y ya está. Tampoco es plan de ponerse en plan lastimoso y decirse para dentro eso de “cualquier tiempo pasado…”. De todos modos si que es curioso como algunas personas “practican” el arte de recordar, de rememorar hechos y personas que acontecieron o vivieron en un tiempo que tampoco podemos calificar, hoy en día, como “histórico”.

Recordar por el puro placer de recordar… ahí es donde quiere llegar este blog. Que sirva de archivo de ese pasado no tan pasado que este presente se empeña en dejar atras buscando un futuro que, al fin y al cabo, aun está por llegar.

Deportes, televisión, política, libros, sociedad, tecnología… Estas categorías bien pueden valer para comenzar a guardar esos “momentos revival” que están ahí esperando a ser recordados. Para ello cuento con la colaboración de todos y todas los que quieran participar en esta experiencia sin duda, cuando menos, inútil.

Y recuerden, “revival” es más que recuerdo. Recuerdo es “remember” no “revival”. Basta con consultar cualquier diccionario VOX de esos verdes que seguro que aun tenemos en alguna estanteria de nuestra casa. Si, de esos que usabamos en el colegio o instituto y que los Reyes Magos de principios de los ochenta tuvieron el detalle de dejarnos para nuestra mejor educación. Pero… ¿qué me está pasando? acabo de tener un “momento revival”. Bueno, tranquilizémonos y vamos a lo que vamos:

Revival (rivai·val) s. reavivamineto, resturación, renacimiento, resurgimiento [...]
(fuente: Diccionario VOX Ingles-Español Español-Inglés Ed. Bibliograf Año 1982.)

O sea, que nada de acordarse y ya está. El “momento revival” ha de hacer reavivarnos, renacer, resurgir, eso sí, siempre en nuestro presente que es, en cualquier caso, el que nos “tocó” vivir.

PD.: Dedico esta entrada y muchas de las que vendrán a dos amigos: “cuentamé como pasó” Moi, y Falinha do brasil. Tengan cordiales saludos.