Momento revival importante viví hace un año más o menos cuando me topé con una botella de dos litros de mirinda. Sí, como lo oyen, M-I-R-I-N-D-A. Ese refresco de naranja legendario que tuvimos la suerte de disfrutar algunos y algunas allá por los años 70 y 80. La mirinda era por supuesto de naranja y encaja el hecho de haberme encontrado esa botella hace poco más de un año porque parece que Pepsico, compañía que aun hoy la comercializa en muchos países, tuvo el “detalle” de sacar a la calle una edición limitada hasta agotar existencias (via Interactive Digital). Vaya suerte que tuve, si señor…
De todos modos y para ser sinceros he de decir que lo de la mirinda es para mí un hecho anecdótico más que un feliz reencuentro. Nunca me han gustado mucho los refrescos de naranja, y si de pequeño me gustaba algún sabor ese era el del limón… mmmm. En esos años, y en versión limón, contábamos con los estupendos fantas, kas… y para mi la estrella… El trina de limón. El trina de limón era sin duda la primera de mis bebidas preferidas. Sin molestas burbujas que ocasionaran molestias de tipo gaseoso, y suave sabor a limón, representaba todo un toque de distinción cuando tú con 10 u 11 años podías beber ese pedazo de trina sentado en los veladores de algún bar con tus padres mientras los más “chinorris” a lo más que llegaban era a un pobre zumo de piña de marca “ni se sabe”. Cómo presumía uno, sí… Claro que uno se hace mayor y entonces ¡plaf! llega la cocacola con todo su glamour y te roba el corazón. Y una vez metido a la cocacola ¿quíen cambia eh?.
En fín, curioso momento revival el de la mirinda, que me trasladó a tiempos donde uno forjaba su personalidad a base de la ingesta de refrescos; aunque he de confesar que incluso en algún momento de confusión mental adolescente me dio por beber biterkases. ¡Uff! que enajenación.
Bueno aquí os dejo algún material grafico acerca de refrescos “revival” (gracias a todocoleccion.net)