Chicles negros y Peta-zetas

By javibaca

¡Mamá, dame un duro! Asi comenzaban muchas tardes en los años 70 y 80. Recién duchado y con la raya perfecta en el lado izquierdo del pelo, bajabas a la calle y pedias el consabido duro al progenitor que se pusiera por delante. En ocasiones, papá se sentía pío y te endiñaba cinco duros, veinticinco pelas, que daban para bastante. Y corriendo como el hijo del viento, admirando tu propia capacidad de desplazamiento, llegabas a saltos al quiosko de Kiko. A lo mejor el hombre se llamaba Francisco, pero como tenía el mismo aspecto que el muñequito de Churruca, yo pensaba que es que le llamaban con el nombre del producto que mas salía en su negocio. En fin, te ponias a sumar, un paquete de pipas de duro, dos de kikos de dos pesetas, un peta zetas (dos duros, como se pasan), un chicle negro y lo que sobre de caramelos de nata (que sí, que como eran chiquitines la unidad era a peseta).

Claro que el chicle negro, que se llamaba en realidad Cosmos, solamente lo comprabas cuando estabas forrao, porque el sabor no era mu allá… pero es que era negro, y ese color le parecía a todo el mundo tan alejado de las golosinas que cuando salió, los primeros en comprarlo lo enseñaban antes de meterselo en la boca, en el recreo, y claro, te proponías agenciarte uno en cuanto pudieras.

Algo parecido pasaba con los Drácula, cuyo mayor mérito era que te ponían la lengua completamente roja, y principalmente servía para enseñarla (la lengua, digo).

Y el rey de la chuchería extravagente era, como no, el peta zetas, que estallaba en la boca, y mas que de una chucheria, los niños y niñas pensabamos disfrutar de la picafagia. No creo que a nadie le gustara por el sabor o la dulzura, pero ¿quién se resistia al ruido y el picor en la boca? Cuando salía un fragmento más grande que los demás, el mayor placer era pensar previamente cúan grande sería la explosión…. y alguna vez llegó a doler, os lo juro. Además la leyenda urbana dice que lo retiraron, al menos por un tiempo, porque a un niño de, pongamos, Valencia, le había estallado la cabeza por darse un bucheton de su coca cola con el peta zetas en la boca….

petazetasPedazo de chicle negro...

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3 comentarios para “Chicles negros y Peta-zetas”

  1. sebamendoza Dice:

    Cuidadín con las leyendas urbanas que todas tienen su poquito de verdad. Teniendo en cuenta que el petazeta es en sí puritito dioxido de carbono encerrado dentro de una cubierta de fuchina de fresa, y que la cocacola es agüita carbonatada pintada de color negro (con su parte de fuchina también), no existe ley física que se interponga ante una explosión del tipo planteado. Imaginaros si no el siguiente caso real: Es tu octavo cumpleaños (1979, por ejemplo), y has tenido la suerte pillar algo de pasta (pongamos cinco duros para fijar ideas). Por si fuera poco te mangas una botella de 20 cl con media cocacola a temperatura ambiente de tu fiesta de cumple (donde por supuesto están todos los vecinos de tu bloque comiéndose TU tarta). Ante semejante panorama no se te ocurre otra cosa mejor que ir a visitar a tu amigo el quiosquero, el cual te recomienda el consabido paquete de petazetas. De la emoción de sentirte con dinero en bolsillo se lo quitas de las manos y te echas al coleto 3/4 de paquete. La sensación es increible y te pones a saltar arriba y abajo mientras te “refrescas” con la media cocacola. Ya está: REACCIÓN GASEOSA AL CANTO. Dioxido más dioxido liberados violentamente igual a castañazo gordo. Si te coge con los dientes apretados te sale gas hasta por las orejas.

    Caso real…

  2. nacho Dice:

    Hay videos por la red,muy ejemplificativos,de los ahhora llamados caramelos mentho’s,que echas en un botella de 2 litros de coca cola, y con la reacción química aquello parece un heysser.Por qué no puedo ser lo de los peta zetas,si todos sabemos que ahora son más “suaves” que antes,jajaja.
    Un saludo
    NACHO

  3. nicole Dice:

    que buelban los petazeetas!

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