Archivos de la categoría ‘Sociedad’

Chicles negros y Peta-zetas

24/Abril/2008

¡Mamá, dame un duro! Asi comenzaban muchas tardes en los años 70 y 80. Recién duchado y con la raya perfecta en el lado izquierdo del pelo, bajabas a la calle y pedias el consabido duro al progenitor que se pusiera por delante. En ocasiones, papá se sentía pío y te endiñaba cinco duros, veinticinco pelas, que daban para bastante. Y corriendo como el hijo del viento, admirando tu propia capacidad de desplazamiento, llegabas a saltos al quiosko de Kiko. A lo mejor el hombre se llamaba Francisco, pero como tenía el mismo aspecto que el muñequito de Churruca, yo pensaba que es que le llamaban con el nombre del producto que mas salía en su negocio. En fin, te ponias a sumar, un paquete de pipas de duro, dos de kikos de dos pesetas, un peta zetas (dos duros, como se pasan), un chicle negro y lo que sobre de caramelos de nata (que sí, que como eran chiquitines la unidad era a peseta).

Claro que el chicle negro, que se llamaba en realidad Cosmos, solamente lo comprabas cuando estabas forrao, porque el sabor no era mu allá… pero es que era negro, y ese color le parecía a todo el mundo tan alejado de las golosinas que cuando salió, los primeros en comprarlo lo enseñaban antes de meterselo en la boca, en el recreo, y claro, te proponías agenciarte uno en cuanto pudieras.

Algo parecido pasaba con los Drácula, cuyo mayor mérito era que te ponían la lengua completamente roja, y principalmente servía para enseñarla (la lengua, digo).

Y el rey de la chuchería extravagente era, como no, el peta zetas, que estallaba en la boca, y mas que de una chucheria, los niños y niñas pensabamos disfrutar de la picafagia. No creo que a nadie le gustara por el sabor o la dulzura, pero ¿quién se resistia al ruido y el picor en la boca? Cuando salía un fragmento más grande que los demás, el mayor placer era pensar previamente cúan grande sería la explosión…. y alguna vez llegó a doler, os lo juro. Además la leyenda urbana dice que lo retiraron, al menos por un tiempo, porque a un niño de, pongamos, Valencia, le había estallado la cabeza por darse un bucheton de su coca cola con el peta zetas en la boca….

petazetasPedazo de chicle negro...

Cuestión de gustos…

29/Marzo/2008

Momento revival importante viví hace un año más o menos cuando me topé con una botella de dos litros de mirinda. Sí, como lo oyen, M-I-R-I-N-D-A. Ese refresco de naranja legendario que tuvimos la suerte de disfrutar algunos y algunas allá por los años 70 y 80. La mirinda era por supuesto de naranja y encaja el hecho de haberme encontrado esa botella hace poco más de un año porque parece que Pepsico, compañía que aun hoy la comercializa en muchos países, tuvo el “detalle” de sacar a la calle una edición limitada hasta agotar existencias (via Interactive Digital). Vaya suerte que tuve, si señor…

De todos modos y para ser sinceros he de decir que lo de la mirinda es para mí un hecho anecdótico más que un feliz reencuentro. Nunca me han gustado mucho los refrescos de naranja, y si de pequeño me gustaba algún sabor ese era el del limón… mmmm. En esos años, y en versión limón, contábamos con los estupendos fantas, kas… y para mi la estrella… El trina de limón. El trina de limón era sin duda la primera de mis bebidas preferidas. Sin molestas burbujas que ocasionaran molestias de tipo gaseoso, y suave sabor a limón, representaba todo un toque de distinción cuando tú con 10 u 11 años podías beber ese pedazo de trina sentado en los veladores de algún bar con tus padres mientras los más “chinorris” a lo más que llegaban era a un pobre zumo de piña de marca “ni se sabe”. Cómo presumía uno, sí… Claro que uno se hace mayor y entonces ¡plaf! llega la cocacola con todo su glamour y te roba el corazón. Y una vez metido a la cocacola ¿quíen cambia eh?.

En fín, curioso momento revival el de la mirinda, que me trasladó a tiempos donde uno forjaba su personalidad a base de la ingesta de refrescos; aunque he de confesar que incluso en algún momento de confusión mental adolescente me dio por beber biterkases. ¡Uff! que enajenación.

Bueno aquí os dejo algún material grafico acerca de refrescos “revival” (gracias a todocoleccion.net)

el autentico bitterkas… No ha cambiado mucho trio calavera botella de fanta Último lanzamiento de mirindas

Presentación

14/Marzo/2008

¿Quién no ha tenido alguna vez su particular “momento revival” acerca de algo o alguién? ¿Quién no sintió alguna vez ese placer de recordar “haciendo fuerza”, porque de no ser así no se explican algunos recuerdos?

No interpreten mal este comienzo, no soy un nostálgico. Lo que pasó pasó, y ya está. Tampoco es plan de ponerse en plan lastimoso y decirse para dentro eso de “cualquier tiempo pasado…”. De todos modos si que es curioso como algunas personas “practican” el arte de recordar, de rememorar hechos y personas que acontecieron o vivieron en un tiempo que tampoco podemos calificar, hoy en día, como “histórico”.

Recordar por el puro placer de recordar… ahí es donde quiere llegar este blog. Que sirva de archivo de ese pasado no tan pasado que este presente se empeña en dejar atras buscando un futuro que, al fin y al cabo, aun está por llegar.

Deportes, televisión, política, libros, sociedad, tecnología… Estas categorías bien pueden valer para comenzar a guardar esos “momentos revival” que están ahí esperando a ser recordados. Para ello cuento con la colaboración de todos y todas los que quieran participar en esta experiencia sin duda, cuando menos, inútil.

Y recuerden, “revival” es más que recuerdo. Recuerdo es “remember” no “revival”. Basta con consultar cualquier diccionario VOX de esos verdes que seguro que aun tenemos en alguna estanteria de nuestra casa. Si, de esos que usabamos en el colegio o instituto y que los Reyes Magos de principios de los ochenta tuvieron el detalle de dejarnos para nuestra mejor educación. Pero… ¿qué me está pasando? acabo de tener un “momento revival”. Bueno, tranquilizémonos y vamos a lo que vamos:

Revival (rivai·val) s. reavivamineto, resturación, renacimiento, resurgimiento [...]
(fuente: Diccionario VOX Ingles-Español Español-Inglés Ed. Bibliograf Año 1982.)

O sea, que nada de acordarse y ya está. El “momento revival” ha de hacer reavivarnos, renacer, resurgir, eso sí, siempre en nuestro presente que es, en cualquier caso, el que nos “tocó” vivir.

PD.: Dedico esta entrada y muchas de las que vendrán a dos amigos: “cuentamé como pasó” Moi, y Falinha do brasil. Tengan cordiales saludos.